Irving Penn, un destacado fotógrafo y retratista
estadounidense, se distingue junto a Richard Avedon y Helmut Newton como uno de
los grandes exponentes de su género. Su influyente carrera abarcó casi seis
décadas y englobó una amplia gama de trabajos, en especial para la icónica
revista Vogue. No solo se limitó a la moda, sino que también dejó su huella en
retratos, publicidad y fotografía documental de tribus.
Bajo el lema del "menos es más", Penn se destacó
por su dominio técnico y su habilidad para crear imágenes visualmente
impactantes. Su revolucionaria utilización de la técnica de platino-paladio
marcó un hito en la fotografía y le permitió experimentar con la luz y el
contraste en blanco y negro, lo que se convirtió en su distintiva firma.
La formación artística de Penn incluyó estudios de dibujo,
pintura y diseño gráfico en la Escuela de Artes Industriales del Museo de
Filadelfia, que hoy en día es la University of the Arts. Se graduó en 1938 y
posteriormente, Alexander Liberman, director de arte de Vogue, le brindó la
oportunidad de trabajar en el Departamento de Arte de la revista. Aunque
inicialmente utilizó el papel de diseñador gráfico, Liberman alentó a Penn a
incursionar en la fotografía, donde finalmente descubrió su verdadera pasión.
Tras innumerables horas de experimentación con la luz y lo revelado en el
cuarto oscuro, Penn perfeccionó su maestría técnica.
No obstante, lo que realmente diferenciaba a Irving Penn era
su convicción de que la esencia de la fotografía residía en capturar el alma de
su sujeto, ya fuera en el vuelo de un vestido o en la textura de un pedazo de
carne. Para él, este misterio intrínseco a la fotografía no podía ser
plenamente comprendido, sino solo experimentado y hablado.
Penn innovó con su técnica al adoptar un enfoque
vanguardista, utilizando el contraste en blanco y negro de manera agresiva y
tratando a sus modelos como objetos de belleza. Sus fotografías a menudo
presentaban un fondo blanco o gris, empleando la simplicidad con una
efectividad que lo destacaba en una época en la que otros fotógrafos tendían a
ser más complejos. A lo largo de su vida, Penn permaneció fiel a las tomas en
estudio y ciertas condiciones de iluminación, demostrando ser un consumado
compositor de imágenes. En su estudio, trabajaba meticulosamente como un pintor
sobre su lienzo. Además, Penn se encargaba de la impresión de sus propias
fotografías, reviviendo la técnica de platino-paladio para perfeccionar sus
obras maestras.
Bibliografía:

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